¿Por qué la luna brilla?

La Luna se trata del único satélite natural que posee la Tierra, y se distingue por ser el quinto satélite de mayor tamaño que tiene el Sistema Solar (teniendo un diámetro de 3.476 kilómetros), y también el segundo más denso.

Ahora bien, a pesar de que al observar la Luna podemos ver que brilla, lo cierto es que su superficie es sumamente oscura, incluso parecida al carbón. Entonces,  ¿por qué la Luna brilla si no tiene luz propia?

Ese brillo depende de diversos factores, destacando especialmente la fase lunar, debido a que en cada una de ellas la luz del Sol incide sobre un ángulo específico, razón por la cual ese brillo no suele ser constante.

¿Pero se sabe con seguridad por qué la luna brilla?

El brillo que podemos ver en la luna varía según el lugar en el que esté ubicado a lo largo de su órbita alrededor de la Tierra, y es que cada 29.5 días el satélite completa una vuelta alrededor del planeta, y a lo largo de ese tiempo suele ser iluminada desde diferentes ángulos por el Sol.

Por lo que se puede decir entonces que la luna brilla precisamente porque refleja directamente la luz del Sol, sin embargo, su superficie únicamente logra reflejar un 7% de esa luz.

El nivel de luz reflejado suele estar determinado por el albedo, que se refiere a la medición de cuánta radiación puede reflejar una superficie respecto a la radiación que incide sobre ella; así la nieve, por ejemplo, posee un albedo de 0.95, por lo que refleja un 95% de la luz emitida por el Sol, y  es que al ser de color blanco, logra refleja casi por completo la radiación solar.

Por su parte, la luna cuenta con un albedo medio de .07, de modo que debido a su composición, únicamente logra reflejar alrededor de un 7% de la luz solar, lo que significa que como espejo resulta muy mala, ya que por ejemplo, el planeta Tierra posee un albedo aproximado de .38.

De manera que al ser vista desde el espacio, la Tierra resulta más brillante en comparación con la Luna; tanto que incluso los astrónomos suelen usar la “luz terrestre” reflejada de vuelta por la Luna en su superficie, como estándar al momento de buscar vida alrededor del universo.

La luna refleja la luz solar reflejada en un principio sobre la Tierra

Durante el día la luz solar deslumbra a la que emiten las estrellas, razón por la cual no es posible apreciarlas. No obstante, la luna llena logra reflejar tanta luz que no llega a ser opacada por el Sol, motivo por el cual incluso la podemos ver cuando aún es de día.

De igual modo, existen otras circunstancias que también suelen hacer que este satélite tenga un mayor brillo del que realmente posee; por ejemplo, debido a su posición en relación con nuestro planeta, la Luna puede ser un 90% más brillante al estar en la fase llena que al encontrarse en cuarto creciente.

Asimismo, el hecho de que el cielo nocturno es relativamente oscuro, permite que la luna sea percibida como un objeto brillante.

Fases del brillo de la luna

El brillo de la luna, como ya hemos señalado, se ve afectado de acuerdo a su posición y la del Sol, razón por la cual no se encuentra completamente iluminada en todo momento; o dicho de otro modo, no hay Luna Llena todos los días.

Precisamente eso es lo que produce las diversas fases lunares, en las que la luz únicamente se refleja en partes específicas, pero en cualquier caso, a través de las siguientes fases es posible entender un poco más por qué la luna brilla:

Luna Nueva

Durante esta fase de la luna, no es posible observar ninguna clase de brillo alrededor de este satélite natural, aunque hay ocasiones en las que existe la oportunidad de verla ligeramente como consecuencia del brillo reflejado por la Tierra.

Esto ocurre porque la luna está alineada tanto con el Sol como con la Tierra, ubicada precisamente en el medio de ambos, de tal modo que el Sol termina opacando su parte visible siendo.

Luna Creciente

Es posible ver únicamente el lado derecho de la luna en forma de guadaña o arco, ya que la luz solar solo alumbra dicha área.

Cuarto Creciente

Se logra percibir un poco menos de la mitad, destacando especialmente su lado izquierdo.

Creciente gibosa

Se ve más de la mitad de la luna, especialmente su lado derecho.

Luna Llena

Cuando se encuentra totalmente iluminado, al lograr alinearse con la Tierra y el Sol, ubicándose justo detrás de la Tierra, y recibiendo de forma directa toda la luz.

Menguante gibosa

Surge cuando la luz comienza a disminuir desde el lado derecho, siendo posible ver más de la mitad del satélite.

Cuarto Menguante

Únicamente permite apreciar menos de la mitad del satélite, manteniendo su lado derecho oscuro.

Menguante

Únicamente se aprecia un pequeño arco en el lado izquierdo, casi llegando a ser Luna Nueva.

Para terminar, es apropiado decir que todo este ciclo suele llevarse a cabo a lo largo de 29 días y medio, por lo que después de este tiempo vuelve al punto inicial con la Luna Nueva.

Así, la intensidad del brillo del satélite natural está estrechamente vinculada con las fases lunares, llegando a alcanzar un 90% más de brillo al encontrarse en fase de Luna llena, que del que puede tener al estar en fase de cuarto creciente.